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Recopilación de artículos de diferentes temáticas encontrados en la web.


La hambruna y la guerra con Eritrea han castigado un país que es cuna de muchas cosas: posee su propia escritura (el amárico) y una rica cultura que muestra la integración de las tres grandes religiones monoteístas (cristianismo, islam y judaísmo). Resulta un destino ideal si buscas algo realmente diferente y no contaminado aún por el turismo de masas. Y si quieres variedad paisajística, aquí hay de todo: el norte, donde domina el cristianismo primitivo, es verde y montañoso. Aquí nace el Nilo Azul, se abren cataratas impresionantes como las de Tississat, se alzan castillos e iglesias ortodoxas, como los de Gondar y se encuentran las increíbles iglesias excavadas en la roca como las de Lalibela, más conocida como la Jerusalén de África. El sur, por el contrario, es el África más profunda, el dominio de las culturas tribales, una tierra de volcanes y lagos que constituye la cuna de la humanidad.



Es la zona del río Omo, un mundo desconocido en el que pocos extranjeros se aventuran, a pesar de que reúne magníficos parques naturales.

VARIEDAD E HISTORIA

Visita el centro neurálgico de la capital, Addis Abeba. Su gigantesco mercado, en el distrito oeste de la ciudad, es para muchos el mejor de África. Encontrarás desde trabajos artesanales hasta puestos de venta de tabaco y café. También es interesante rendir visita a la catedral copta de San Jorge, del siglo XIX, al Salón de África para admirar sus interesantes vidrieras, al palacio de Menelik II y al Museo Etnográfico. Y deja tiempo para darte un paseo por las calles para ver cómo los modernos edificios de la capital contrastan con las viviendas tradicionales.



El mayor atractivo de la zona de Bahir Dar, al norte de la capital, es el lago Tana, la fuente del Nilo Azul. Son Impresionantes sus cataratas, situadas a unos 30 kilómetros, que los etíopes llaman Tississat (las aguas que fuman). En el lago hay numerosas islas con interesantes monasterios ortodoxos del XV que albergan exquisitas muestras de la pintura religiosa y manuscritos.

La ciudad imperial de Gondar está situada al norte del lago Tana. Ofrece un magnífico recinto amurallado y cinco espléndidos castillos medievales en su interior.

En el Parque Nacional de Nechisar verás el swaynes hartebeest, una extraña especie de antílope; también gacelas, leopardos, hipopótamos y cocodrilos.

La ciudad de Harar, al este del país, declarada Patrimonio de la Humanidad, se fundó en el siglo XII y es considerada ciudad santa por los musulmanes. Para cualquier viajero su principal atractivo consiste en disfrutarla paseando y empapándose del ambiente. Los milenarios templos de Lalibela, tallados en la roca, componen un laberinto de iglesias, en ocasiones comunicadas por pequeños pasadizos y túneles, que muchos han considerado como la octava maravilla del mundo.

Una vez en Etiopía resulta casi irresistible adentrarse en la parte menos conocida del país, el sur. Desde Dire Sawa, una ciudad moderna, se desciende hasta el enclave islámico de Harrar, la ciudad amurallada y de tortuosas callejuelas en las que comienza el desfile de la variedad tribal que caracteriza a esta zona. Desde aquí se parte hacia el Valle del Rift, una gran falla que divide a Etiopía por la mitad, salpicada de volcanes en actividad, grandes lagos y tupidas sabanas. Los lagos Awasa, Abyata, Langano y Debre SEIT son las pausas inexcusables de esta inmersión en el sur.

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Textos: Lola Escudero
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