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Recopilación de artículos de diferentes temáticas encontrados en la web.


Billy el Niño


En mayo de 2003, Billy el Niño (1859-1881) volvió a salir en la prensa. El motivo, la apertura de una investigación en Nuevo México para determinar mediante análisis de ADN si un tal Brushy Bill Roberts, que falleció en 1950 a los 90 años, decía la verdad al proclamarse como el auténtico Billy the Kid, o si éste había muerto, como se creía, casi setenta años antes. La investigación sigue abierta y con ella el misterio de un personaje que en el siglo XIX fue uno de los más famosos bandidos del Oeste.

La leyenda describe a William Henry Bonney –si ése fue su verdadero nombre, pues también usó los de Henry McCarthy y Kid Antrim– como un forajido pendenciero y cruel que mató a 21 hombres en sus 21 años de vida por el mero placer de matar. Probablemente, el Billy el Niño real fue más bien alguien que desde joven tuvo que sobrevivir en un mundo violento en el que la distancia entre la vida y la muerte dependía de quien apretara primero el gatillo.

Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento –Pat Garrett y Ash Upson, que escribieron su biografía, citan el 23 de noviembre de 1859, pero hechos posteriores parecen sugerir que debió ser en 1860 o 1861– así como el lugar, si bien el más probable es Nueva York, adonde había llegado su madre, Mary McCarthy, procedente de Irlanda. No sabemos nada de sus primeros años de vida, hasta su aparición en 1870 en Kansas junto a su hermano Joseph, su madre, que había enviudado, y el nuevo novio de ésta, William Antrim, que se convertiría en marido en 1873.

Ese mismo año la familia se trasladó a Silver City (Nuevo México), donde Billy pasó su juventud en el ambiente peligroso y violento de los salones de frontera. En ello tuvo mucho que ver la muerte de su madre y la marcha de su padrastro a Arizona en 1874, que dejó a Billy campando a sus anchas y teniendo que mantenerse por sí mismo con sólo 14 años. Empezó robando comida en un rancho, y después se dio a los atracos. Se cree que cometió su primer asesinato para vengar la muerte de un hombre que le había dado trabajo. Luego entró en una banda de forajidos en el condado de Lincoln y pronto su cabeza fue puesta a precio. Después de dos años de andar tras su pista, el sheriff Pat Garrett logró atraparlo en 1880, y Billy fue condenado a la horca. Sin embargo, el 28 de abril de 1881 asesinó a dos representantes de la ley y logró escapar de la cárcel. La fuga duró poco. El 14 de julio, Garrett dio con su paradero en Fort Summer y lo mató de un disparo, según contó en sus memorias.



Luis Otero
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ETIOPÍA

La hambruna y la guerra con Eritrea han castigado un país que es cuna de muchas cosas: posee su propia escritura (el amárico) y una rica cultura que muestra la integración de las tres grandes religiones monoteístas (cristianismo, islam y judaísmo). Resulta un destino ideal si buscas algo realmente diferente y no contaminado aún por el turismo de masas. Y si quieres variedad paisajística, aquí hay de todo: el norte, donde domina el cristianismo primitivo, es verde y montañoso. Aquí nace el Nilo Azul, se abren cataratas impresionantes como las de Tississat, se alzan castillos e iglesias ortodoxas, como los de Gondar y se encuentran las increíbles iglesias excavadas en la roca como las de Lalibela, más conocida como la Jerusalén de África. El sur, por el contrario, es el África más profunda, el dominio de las culturas tribales, una tierra de volcanes y lagos que constituye la cuna de la humanidad.



Es la zona del río Omo, un mundo desconocido en el que pocos extranjeros se aventuran, a pesar de que reúne magníficos parques naturales.

VARIEDAD E HISTORIA

Visita el centro neurálgico de la capital, Addis Abeba. Su gigantesco mercado, en el distrito oeste de la ciudad, es para muchos el mejor de África. Encontrarás desde trabajos artesanales hasta puestos de venta de tabaco y café. También es interesante rendir visita a la catedral copta de San Jorge, del siglo XIX, al Salón de África para admirar sus interesantes vidrieras, al palacio de Menelik II y al Museo Etnográfico. Y deja tiempo para darte un paseo por las calles para ver cómo los modernos edificios de la capital contrastan con las viviendas tradicionales.



El mayor atractivo de la zona de Bahir Dar, al norte de la capital, es el lago Tana, la fuente del Nilo Azul. Son Impresionantes sus cataratas, situadas a unos 30 kilómetros, que los etíopes llaman Tississat (las aguas que fuman). En el lago hay numerosas islas con interesantes monasterios ortodoxos del XV que albergan exquisitas muestras de la pintura religiosa y manuscritos.

La ciudad imperial de Gondar está situada al norte del lago Tana. Ofrece un magnífico recinto amurallado y cinco espléndidos castillos medievales en su interior.

En el Parque Nacional de Nechisar verás el swaynes hartebeest, una extraña especie de antílope; también gacelas, leopardos, hipopótamos y cocodrilos.

La ciudad de Harar, al este del país, declarada Patrimonio de la Humanidad, se fundó en el siglo XII y es considerada ciudad santa por los musulmanes. Para cualquier viajero su principal atractivo consiste en disfrutarla paseando y empapándose del ambiente. Los milenarios templos de Lalibela, tallados en la roca, componen un laberinto de iglesias, en ocasiones comunicadas por pequeños pasadizos y túneles, que muchos han considerado como la octava maravilla del mundo.

Una vez en Etiopía resulta casi irresistible adentrarse en la parte menos conocida del país, el sur. Desde Dire Sawa, una ciudad moderna, se desciende hasta el enclave islámico de Harrar, la ciudad amurallada y de tortuosas callejuelas en las que comienza el desfile de la variedad tribal que caracteriza a esta zona. Desde aquí se parte hacia el Valle del Rift, una gran falla que divide a Etiopía por la mitad, salpicada de volcanes en actividad, grandes lagos y tupidas sabanas. Los lagos Awasa, Abyata, Langano y Debre SEIT son las pausas inexcusables de esta inmersión en el sur.

(...)

Textos: Lola Escudero
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Arvydas Sabonis



(Kaunas, 1964) Baloncestista lituano. Llamada cariñosamente El gigante del Este, por sus 2,20 metros de altura y sus 117 kilos de peso, ha participado en tres citas olímpicas con dos selecciones, la Unión Soviética y Lituania, y todas ellas subió al podio.

Su actividad profesional comenzó en 1982, con su debut con la selección absoluta de la URSS, en Colombia, que se proclamó campeona del Mundo en ese torneo. En 1983 consiguió ser campeón del Mundo júnior y al año siguiente conquistó con su equipo, el Zhalguiris Kaunas, la Copa de Europa, con el que ganó, demás, tres Ligas de la Unión Soviética y una Copa Intercontinental. En 1984 se proclamó subcampeón de la Recopa y logró el título de campeón de Europa con su selección en Stuttgart (Alemania).

La brillante trayectoria del joven Sabonis en la década de los 80 llamó la atención a la Liga profesional americana, la NBA, que empezó a seguir sus pasos de cerca. Por fin, ese mismo año 1986, el Portland Trail Blazers le seleccionó para jugar en la NBA.


Sin embargo, su brillante carrera se vio truncada en 1987 por una grave lesión en el tendón de Aquiles, lo que condicionó inevitablemente su carrera. Para compensar esta dolencia y sus sucesivas secuelas, Sabonis desarrolló al máximo su inteligencia sobre la pista. Tras permanecer alejado de las canchas durante algunos meses volvió a jugar con su equipo y con la selección soviética. En 1988 se proclamó con la URSS campeón olímpico en los Juegos de Seúl.

Los cambios políticos en su país propiciaron, un año más tarde, su pase al baloncesto español, mientras sus problemas físicos se agudizaban partido tras partido. El Fórum Valladolid apostó por él y la operación no pudo ser más rentable. En su primera temporada (1989-1990) con el equipo vallisoletano, Sabonis consiguió el mejor promedio de rebotes defensivos y ser el máximo taponador de la Liga ACB. Durante la temporada 1990-1991 logró que el Fórum terminara séptimo en la Liga y que se clasificara para la Copa Korac.

Después de tres años en el equipo del Pisuerga, el Real Madrid le reclamó con la intención de acabar con la hegemonía del Barcelona en el deporte de la canasta. Pese a que los problemas físicos seguían manifestándose, Sabonis cumplió con su cometido y dio todo lo que se esperaba de él. Un mes antes de debutar en su nuevo club, volvió a acudir a unas Olimpiadas, las de Barcelona 92, esta vez con la selección de Lituania, donde conquistó la medalla de bronce.


Con el equipo madrileño permaneció tres temporadas en las que ganó dos veces la Liga (1993 y 1994), una Copa del Rey (1993) y una Copa de Europa, además de ser nombrado mejor jugador de Europa en 1995. Con 30 años cumplidos, los Trail Blazers volvieron a llamar a la puerta y acabó estampando su firma en el equipo de Portland (Oregón, EE.UU) el 30 de septiembre de 1995, ya que, según sus propias palabras, no le quedaba "nada por hacer en el baloncesto europeo". En 1995 fue elegido como integrante del equipo ideal de los rookies de la NBA.

En 1996 acudió a su tercera cita olímpica con el equipo lituano en Atlanta 96, donde consiguió su segunda medalla de bronce en unas Olimpiadas. Además de las medallas olímpicas (una de oro y dos de bronce) conquistó numerosos triunfos en otras competiciones internacionales, como el oro en el Mundial de Colombia de 1982, la medalla de plata en el Mundial de España de 1986, la de oro en los de Stuttgart de 1985, la de plata en el Europeo de Atenas de 1995 con la selección lituana, dos medallas de bronce en los Europeos de Nantes de 1983 y los de Zagreb de 1989, entre otras muchas.

En el verano de 2002 y con 37 años cumplidos, el pívot lituano fichó de nuevo por el Trail Blazers de Portland por una temporada. Un año después regresó al Zalgiris Kaunas, el club de toda su vida, no sólo como jugador sino también como accionista.



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Los Pilares de la Tierra

"-Me habéis salvado la vida y ni siquiera sé quién sois-dijo. -Me llamo Philip -respondió él-. Soy el prior de Kingsbridge."


El título ya de por sí es revelador.
Una catedral gótica y su proceso de construcción sirven de excusa para la articulación de una historia que transcurre en la Edad Media, época de caballeros y escuderos, pero con un contenido sin anacronismos, en el que se entrecruzan sentimientos atemporales, como el odio, el amor, la venganza, o el miedo.

El punto de partida es el ahorcamiento de un personaje extravagante, y la maldición que su mujer perpetra a sus acusadores. Por otro lado, Tom, un constructor, y su familia, comienzan un viaje sin retorno por los tortuosos caminos de Inglaterra, tratando de encontrar trabajo. Tom aspira a participar en la construcción de un edificio catedralicio, es su gran sueño. A partir de ahí, se sucederá una cascada de acontecimientos, y nunca mejor dicho. No tenemos ante nosotros un manual de construcción, sino un libro donde las vivencias de los personajes ocupan un primer plano.

Una vez uno se adentra en la trama, no puede dejar de leer. Por su tamaño (casi 1400 páginas) es imposible acabar este libro en una sentada. Pero casi es de agradecer. Cada hoja de lectura supone un nuevo descubrimiento. Ken Follet, el autor, como todo escritor de best-sellers que se precie, hace que las acciones de los personajes se desarrollen a un ritmo rápido. No se pierde en descripciones innecesarias, y consigue que para entender la página siguiente sea imprescindible haber leído la anterior. Y esto, si ya de por sí es difícil en cualquier novela, en una de gran extensión lo es aún más. Otras novelas de Follet ("La Isla de las Tormentas", "El Valle de los leones") tienen una temática muy distinta. Son novelas ensalzadas por el márketing, de gran tirada, y rápida lectura. Lo que podriamos denominar como "fast food" literario. Y lo arriesgado de su apuesta se compensa con una historia que deja "un poco huérfano" al que culmina su lectura.

Los hechos históricos que rodean las circunstancias de los personajes (el naufragio del White Ship, la guerra civil entre Maud y Henry o el asesinato de Thomas Becket) sustentan la historia de ficción. Y así se revela el ingenio del autor para entremezclar elementos reales e imaginarios.

La lectura del libro no constituye una dificultad añadida, lo que sin duda ayuda a que la rapidez con que se termine sea mayor. Pero, a diferencia de otras obras caracterizadas también por poseer un gran número de páginas, no hay tramos aburridos en los que se esté deseando pasar a otros acontecimientos de la novela. El interés se mantiene casi a lo largo de todo su desarrollo. El resultado es una novela muy amena, enriquecedora y cautivadora. Un argumento original, basado en un rompecabezas inteligente de personajes que no defraudan. Intriga, historia, acción y amor. Una mezcla variada y efectiva.

Hace recapacitar sobre bastantes cosas. Como, por ejemplo, en que cualquier tiempo pasado no fue mejor. La barbarie en la época medieval, tan incivilizada y primitiva, era el pan nuestro de cada día. El sometimiento del siervo a la prepotencia del señor es una sensación desconocida para los que vivimos en pleno siglo XXI. Pero el escritor transmite esa idea a la perfección. La identificación con los protagonistas es genuina. Si bien en la actualidad, al menos dentro del mismo marco geográfico, no es posible encontrar circunstancias legales de tamaña índole, las sensaciones y las reacciones de los personajes frente a las injusticias que se suceden, son imperecederas: la impotencia ante el sufrimiento de los seres queridos, el drama de una relación imposible, la estupefacción ante la impunidad de las maniobras de los poderosos, el amor y el erotismo, el dolor y la muerte.

El escritor de la novela no se preocupa por ceñir, a la maniera de otros, el vocabulario de los personajes a la época en que viven. Pero eso los hace más cercanos. Es una historia de antes contada en la actualidad, como las leyendas que se transmiten de generación en generación, y que se adaptan a las nuevas formas de ser contadas.

Los héroes de la historia lo son por méritos propios, pero ya no por llevar a cabo grandes gestas. Sobretodo, por superar el día a día, por levantarse una y otra vez y sobreponerse a las dificultades. Por creer en una vocación, religiosa o profesional. Por tener fe en un sentimiento, en una persona, o en un ser superior. Y con la certeza de que se recoge lo que se siembra. Cada uno de ellos, por muy diferente que sea su escala de valores, es fiel a su objetivo. Los obstáculos, por insalvables que parezcan, no les hacen desistir. Persisten. Luchan. Y... ¿logran lo que buscan? Eso ya no es lo importante. Lo que cuenta es el modus operandi. Y lo que yo admiro.

Mariam 7 - Recomendación obtenida por su brillantez de la red.
Obra Maestra

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la batalla de las Termópilas


Puede afirmarse que la batalla de las Termópilas fue uno de esos contados momentos de la historia que han marcado de un modo definitivo e indiscutible el futuro de la humanidad.
El nombre del lugar significa "puertas calientes", y alude a las aguas termales que aún hoy día se encuentran en la zona. Según cuenta la tradición, hallándose Heracles próximo a la muerte, y sintiendo en su piel el ardor que le causaba la túnica del centauro Neso, se arrojó a un río próximo a Traquis (junto a las Termópilas), para extinguir el fuego que lo abrasaba; murió ahogado, pero las aguas del río conservaron su calor.


Por extraña coincidencia, los espartanos, que se consideraban a sí mismos descendientes de Heracles, o heráclidas, también murieron allí, como el héroe; y es significativo el nombre de su rey Leónidas, pues el león -símbolo de realeza- fue el animal que dominó Heracles en uno de sus trabajos.

El lugar era un paso estrecho entre las montañas y el mar; tenía una longitud de 2,5 km y en algunos puntos su anchura se reducía a tan solo 15 metros. Constituía la puerta de acceso a Grecia desde el Norte, y en el verano del año 480 a.C., el rey persa Jerjes conducía un numeroso ejército hacia allí.

Según Herodoto el ejército persa lo componían más de dos millones de hombres, y para su avituallamiento dependía de la flota, por lo que ambas fuerzas -la de mar y la de tierra- debían avanzar coordinadamente, siguiendo la línea de la costa.


Las tropas griegas en las Termópilas estaban formadas por unos siete mil hombres de diferentes ciudades, bajo el mando del Rey Leónidas, que iba acompañado de los trescientos espartanos de su guardia real. Al despedirse de su esposa, la reina Gorgo, esta le preguntó: -"¿Qué he de hacer si no vuelves? - Si yo muero cásate con uno digno de mi y ten hijos fuertes para que sirvan a Esparta"- respondió Leónidas.

Los persas acamparon en las proximidades de la entrada del paso, y Jerjes envió a un jinete en misión de espionaje para observar a los griegos. Jerjes se quedó atónito al escuchar su informe. Los espartanos hacían ejercicios atléticos, limpiaban sus armas, y algunos se estaban peinando y arreglando el cabello.

Después de tres días de espera, Jerjes envió un heraldo, que habló a Leónidas de la fuerza del ejército persa, le informó de que al día siguiente atacarían, y por último le invitó a rendirse diciéndole que el Gran Rey, en su generosidad, les perdonaría la vida si entregaban sus armas. -"¿Qué respuesta debo llevar al Rey?" -Preguntó el heraldo. -"ven a cogerlas"- dijo Leónidas.

Esa noche, junto a uno de los fuegos del campamento de los griegos, un desanimado hoplita de Traquis comentó que al día siguiente, cuando los persas atacaran, sus flechas taparían el sol. A lo que un espartano llamado Dienekes respondió seca y lacónicamente: -" Tanto mejor, así pelearemos a la sombra".

Los persas comenzaron a avanzar y penetraron en el desfiladero. Quietos, formados en falange los espartanos entonaron el peán (himno en honor al dios Apolo). Con gran griterío los persas se lanzaron a la carga; cuando ya estaban muy cerca, la falange espartana se puso en marcha. El choque fue terrible, los persas se lanzaban a cientos sobre la muralla humana formada por los espartanos, en cuyas lanzas se ensartaban. Sentado en su trono Jerjes se revolvía ante lo que estaba presenciando, los espartanos estaban literalmente masacrando a sus tropas.

Al caer la tarde los persas se replegaron dejando gran cantidad de muertos sobre el terreno. Sin pausa, para no dar respiro a los defensores, el general persa Hidarnes envió a la guardia real persa, los llamados diez mil inmortales, convencido de que estas tropas escogidas aniquilarían fácilmente a los ya cansados griegos.

El valor y el ímpetu desplegado por los inmortales fue digno de ser recordado. Los espartanos sufrieron algunas bajas, pero su falange no se deshizo. Los persas trataron de hallar cualquier resquicio para romper las líneas griegas, pero no lo había.

Con el crepúsculo cesó la batalla. Jerjes se revolvía inquieto, ni él ni sus generales sabían como vencer la resistencia de los griegos. Además, para empeorar las cosas, su flota había combatido con la de los griegos en las cercanías del cabo Artemisón sin conseguir derrotarla, por lo que no había manera de flanquear las Termópilas por mar.

El ejército persa no podía esperar indefinidamente, pronto los suministros escasearían y lo que era peor, la moral estaba por los suelos. Entonces, apareció un traidor, Efialtes. Tras asegurarse una suculenta recompensa, informó a Jerjes de que existía un sendero que, rodeando el monte Kalidromos, salía al otro lado del paso, donde sorprenderían a los espartanos por la retaguardia.


Al descubrir la maniobra envolvente de los persas, Leónidas ordenó que todas las tropas griegas abandonaran el lugar de inmediato. Así se salvarían y podrían volver a combatir más adelante. Sin embargó, decidió quedarse él con los trescientos espartanos. Los setecientos hoplitas tespieos se negaron a obedecer la orden de retirada y abandonar a los espartanos. Así pues, este puñado de hombres, que constituía todo el ejército de Tespias, escribió la página más gloriosa en la historia de su pequeña ciudad.

Leónidas sabía que si los persas atravesaban el paso de las Termópilas inmediatamente, llegarían a Atenas rápidamente, lo que obligaría a la flota griega a retirarse precipitadamente para intentar la evacuación. Esto, muy probablemente, hubiera conllevado dos resultados, o bien la flota griega era destruida por la persa en su precipitada retirada, o bien Atenas era destruida sin dar tiempo a la evacuación. En ambos casos Grecia hubiera estado perdida. Por tanto, la resistencia de Leónidas en las Termópilas permitió a la flota griega replegarse ordenadamente.

El heroísmo que demostraron los griegos fue magnífico y digno de las mayores alabanzas. Casi todos los hombres estaban ya gravemente heridos, muchos sangraban por múltiples heridas, sus lanzas se habían roto ya, muchos escudos estaban prácticamente inservibles. Pero la lucha no cesaba, era encarnizada y ni se daba ni se pedía cuartel; los espartanos y tespieos que conservaban la espada la utilizaban, los que no, luchaban con el escudo o con astas de lanza rotas, algunos incluso, usaban piedras o las propias manos y dientes para herir al enemigo.

Finalmente, ante la cantidad de bajas que les estaban causando, los persas retrocedieron. Acto seguido se adelantaron los arqueros, y una lluvia de flechas acabó con los pocos espartanos que quedaban. Las Termópilas habían caído, pero los persas habían sufrido más de veinte mil bajas. El resto de la historia es conocido. La flota griega derrotó a la persa en Salamina. Y poco después, los griegos derrotaban a los persas en Platea. Grecia había vencido.

Los espartanos que murieron en las Termópilas fueron un ejemplo para todos los griegos, y su ejemplo ha perdurado. Si bien es cierto que físicamente la batalla se perdió, pues los persas atravesaron las Termópilas, el heroísmo de los espartanos venció moralmente al cuantioso ejército persa, que finalmente sucumbió.



En el lugar donde cayeron los últimos espartanos, hay una pequeña lápida en la que puede leerse: "Caminante ve a Esparta y di a los espartanos, que aquí yacemos por obedecer sus leyes".

Miguel Ángel Antolínez

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La Batalla de las Termópilas 1/3


La Batalla de las Termópilas 2/3


La Batalla de las Termopilas 3/3
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Doctor Zhivago: 50 peliculas que deberías ver antes de morir

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Lobos


Los lobos miden entre uno y dos metros y su color puede ser de blanco a negro, con combinaciones de oro, marrón y rojizo. Una camada de lobitos puede ser de muchos colores. Los colmillos de un lobo puede medir hasta 6 cm. de largo.

El lobo gris es uno de las especies más antiguas de la tierra - lleva más de 100.000 años viviendo en este mundo. Antes vivía en la mayor parte del hemisferio norte y, aparte del ser humano, el lobo ha sido el mamífero más extendido en el mundo durante toda la historia. De hecho los lobos viven en casi todos los sitios del mundo excepto en los bosques de lluvia tropicales y los desiertos.

El lobo vive de 6 a 12 años dentro de un territorio establecido que "pertenece" a su manada y que normalmente comprende entre 150 a 300 km2 . Marca su territorio mientras pasean, a través de unas glándulas en el pie que emiten un olor, y con su orina. El lobo tiene unos vaso sanguíneo en sus patas que controlan su temperatura corporal e impide la formación de bolas de hielo entre sus pies, incluso durante el invierno.

Los lobos son animales muy sociables. Viven, viajan y cazan en grupos muy organizados, normalmente de 6 a 12 animales. Cada grupo tiene una pareja dominante cuyo macho domina a los machos la hembra a las demás hembras.

La pareja dominante suelen ser los únicos del grupo que tengan cachorros. Unos tres semanas antes de parir, la hembra escarba un túnel en la tierra creando un refugio. Una vez dé luz a sus cachorros, se queda allí con ellos hasta que cumplan de 8 a 10 semanas. La hembra debe escoger con mucho cuidado dónde hacer el refugio, en un sitio donde los demás lobos del grupo puedan cazar y defender sin problema, y que esté cerca de una fuente de agua.


Los lobitos toman solo leche durante un mes y luego comen comida pre-dirigida por otros miembros del grupo. A veces los cachorros se levantan una patita para pedir comida.

Cuando los cachorros son todavía muy pequeños, otros lobos de la manada hacen de "babysitter", cuidando a los pequeños cuando la madre se va a beber agua, hacer ejercicio o hacer sus necesidades.

Los lobos tienen diversas formas para comunicarse a través de aullidos, gruñidos, ladridos, olor y lenguaje corporal. Utilizan la cola para transmitir fuerza, sumisión, agresión y miedo. Los lobos utilizan sus aullidos para anunciar su presencia y advertir a intrusos. También los miembros del grupo aúllan para localizarse uno a otro cuando están lejos. Algunas personas creen incluso que los lobos hacen su famoso aullido simplemente para divertirse.



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Documental

Viviendo con lobos


Tras las verjas de un parque natural de North Devon (Inglaterra), Shaun Ellis ha hecho algo que pocos osarí­an hacer: se ha introducido en una manada de lobos.

Basándose en lo que ha aprendido de la tribu Nez Perce de Norteamérica, viaja hasta Polonia para rastrear a los lobos y conocer mas cosas sobre la estructura de la manada y el tamaño de su territorio.

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Los mapas de Piri Reis

Uno de los grandes enigmas de la cartografía son los mapas de Piri Rei. Estos dos mapas contienen información y datos muy adelantados a su época, como por ejemplo el contorno detallado de América y la Antártida. Sin embargo lo interesante es que el autor de éstos mapas parece haberse basado en información tan antigua que se remonta a la época de Alejandro Magno. Algo que si es cierto derrumbaría varios hechos históricos establecidos.


“Este mapa del mundo tiene 5000 años y aún mas. Pero contiene datos que son todavía anteriores en muchos miles de años” , afirma I. Walters en un Forum radial de la Universidad de Georgetown – EEUU , en 1956, dedicado a los mapas de Piri Reis, con la partición del R.P. Linehan de la Companía de Jesús, sismólogo miembro del Observatorio del Boston College y miembro integrante de las expediciones de la marina norteamericana a la Antártida, del ingeniero Arlington H. Mallery, y el citado I. Walters, cartógrafo adscripto al Servicio Hidrográfico de la Marina norteamericana.

El 9 de noviembre de 1929, Malil Edhem, director de los museos nacionales turcos, realizando un inventario y clasificación del museo de Topkaki de Estambul, descubrió dos mapas del mundo, que se creían perdidos, los mapas de Piri Reis del siglo XVI, que el “Bahriye”, su libro de memorias, refiere extensamente las condiciones en las cuales hizo esos mapas. Cabe aclarar que Piri Reis no es un nombre, es mas bién un título honorífico y que Bahriye es el Libro del Mar o de la navegación y contiene 215 mapas con una extensa referencia a los dos que nos interesan.

Piri Reis de una cultura muy amplia, dibuja uno en 1513 y el otro en 1528, dominaba además el griego, el italiano, el portugués y el español, lo que le permitió sacar mejor partido de los escritos y mapas de la época, como así también de un esclavo que perteneció a la tripulación de Cristóbal Colón. Aquí no está muy claro, pero Piri Reis afirma que se entera por el esclavo y documentos capturados (no olvidemos que era un héroe para los turcos, pero para los demás un pirata), que Colón contaba con un libro antiquísimo con mapas y descripciones de las tierras de América.


Dice el almirante turco que Colón sabía con que se encontraría pero que era una verdad difícil de digerir por los mandatarios de la época, por lo que omitió lo referente al continente desconocido, que sabía por haberlo leído en el libro que a los naturales les gustaban las cuentas de vidrio y por eso llevó muchas para regalar; y lo mas extraordinario es que el libro databa de la época de Alejandro Magno (?)

¿Qué tienen de importante los mapas?, nada mas que el exacto contorno de toda América y por si fuera poco también la Antártida. Aquí no hay especulaciones matemáticas ni técnicas ni cosa rara que de lugar a otras interpretaciones, los mapas existen, no son falsificaciones para molestar a los guardianes del orden establecido.

Ordenemos los datos. Magallanes descubre el estrecho en 1520 ( siete años después del primer mapa). Sobre la Antártida podemos decir que recién para 1823 (Weddell) y 1843 (Ross) se puede empezar a hablar de un continente ( trescientos años después ) y con respecto a Alejandro Magno, es posible que cuando toma la ciudad fenicia de Tiro ( 332 AC) se haya apropiado de los mapas náuticos, no olvidar que para esa época la flota de Tiro era la mas poderosa conocida y debían de contar con cartógrafos competentes o de una biblioteca importante.

Bién, si para la época la Antártida no era ni sospechada, lo que dibujó Piri Reis es cualquier cosa menos el continente helado, afirmarían desesperados los que sostienen la estantería que tiembla, y por supuesto sin dignarse a estudiar el caso, solo negarlo. ¡ Son de locos estos muchachos protestones ! No son Historiadores, ni Arqueólogos, ni Geógrafos, ni nada y quieren venir a molestar a los que si saben.

Bueno, hay algunos detalles menores que son interesantes, como el hecho de que los mapas no son un dibujo plano, como los de la época; fueron realizados por proyección que es bastante desconcertante puesto que la Geometría Proyectiva es de la época de Monge (1800). Para que se entienda, lo dibujado sería igual a si sacamos una fotografía a un globo terráqueo desde una distancia prudente, o a la misma tierra desde algunos miles de kilómetros. Es solo un ejemplo, nadie dice que se hizo así. El hecho lo nota Mallery en 1952 cuando ve que lo consignado era real pero con deformaciones, que desaparecieron al trasladarse los mapas por proyección sobre una esfera. ¿ Serían copias de diapositivas ? .

Mallery en su estudio de los mapas de Piri Reis, compara en 1954 el contorno de la Antártida y encuentra que donde el almirante turco consignaba unas islas frente a la costa, corresponderían a picos subglasiares descubiertos por la Norwegian-Swedish-British Antartic Expedicion en junio de 1954.

Compara la costa continental Antártica con los mapas realizados por Peterman en 1954, contaba con lo mas adelantado de la ciencia actual, sondas sísmicas, sonares, radares, gravímetros, etc. y encuentra que donde Piri Reis indicaba dos bahías, Peterman indicaba tierra firme. Primer fallo del almirante y debían verificarlo, se pide a la Marina Norteamericana que compruebe por sondeo sísmico, y ¡ Piri Reis tenía razón ! Nosotros los modernos nos habíamos equivocado. Se pueden dar mas ejemplos pero no hacen falta.

¿ Cómo y quiénes hicieron los mapas ? Piri Reis no fue, él nunca se adjudicó su autoría. Los Fenicios pudieron conocer y utilizar los mapas, pero si no contaban con instrumentos para sondear a través de 4000 m de hielo, debieron copiarlos de otros mas antiguos, anteriores a que la Antártida se cubra de hielos, antes de la glaciación, los mapas tendrían mas de 10.000 años. ¿Quiénes? Aquí el tema se pone caliente.

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Sigmund Freud


Sigmund Freud tuvo el mérito y el valor de buscarle las vueltas a la mente humana en el terreno vedado de la sexualidad. Y lo hizo en la conservadora y ajetreada capital del Imperio Austrohúngaro, Viena, ciudad que ahora se enorgullece del psiquiatra más famoso de todos los tiempos. Hoy se cumplen 70 años de su muerte (Miércoles, 23 de Septiembre de 2009).

Este galimatías que es la mente humana aún está por resolver. Han de ser todavía muchas las indagaciones filosóficas y científicas, por dentro y por fuera de lo genético y lo adquirido, para llegar ahí dentro y descubrir lo que sea, un puro baile químico o acaso el alma. Quién sabe. Ahora conocemos –y, a medida que aprendemos a pensar y sentir sin tanta losa moral y opaca convención, más lo confirmamos– que no se trata sólo de nosotros sino también de los “super nosotros”. La teoría de la dimensión del superyó y el inconsciente es una luz que ilumina el laberinto.

Parece todo tan lógico y, sin embargo, qué gran hazaña que tan irreverente interpretación se le ocurriese a un señor en la imperial y ampulosa Viena de principios del siglo XX. Siempre discutidas pero siempre vigentes, las teorías elucubradas por Freud fueron una valerosa innovación en su momento y marcaron un antes y un después en el devenir del pensamiento cultural, intelectual, científico y cotidiano del mundo contemporáneo. Viena es efectivamente el entorno y el trasfondo de esta revolución del enfoque de la vida. Tuvo el psiquiatra con la capital del Imperio Austrohúngaro una relación ambivalente, de desapego y extrañeza y a la vez de lugar esencial, que quizás dirimiese el esquema de su investigación, esa búsqueda del otro lado de las cosas. Era y no era vienés. Sigmund Freud vino al mundo el 6 de mayo de 1865 en Freiberg, localidad ahora llamada Pribor y situada en la Moravia checa.

Era el hijo mayor del tercer matrimonio de su padre, Jacob, que regentaba un comercio de lanas. Por ahí podría encauzarse su ulterior polemización de los lazos familiares: con cinco hermanas, dos hermanos y dos medio hermanos, su ambiente infantil parece haber sido más bien movidito. Además, cuando él tenía tres años, se mudaron a Leipzig y un año después a Viena. Todo sin descuidar la educación tradicional judía y en medio de la católica capital imperial, donde los Freud, como tantos judíos y otros emigrantes de la Europa del Este, eran zugeraster, vocablo dialectal con el que los vieneses se referían a los llegados de “fuera”. En oleadas acudían a instalarse en una ciudad que se apresuraba a reinventarse para dejar de ser burgo medieval y estar a la altura del supuesto brillo de un imperio, en realidad muy forzado, anquilosado en burocracias infinitas y rebosante de tensiones por doquier.

El pequeño Sigmund verá crecer el sueño de grandeza vienés. Cuando su familia llega a la capital acaba de iniciarse la construcción del Anillo, amplia avenida en forma de herradura en torno al casco antiguo donde se despliega el fulgor arquitectónico del momento. Excelencias neoclásicas y modernistas para edificios fundamentales: parlamento, ayuntamiento, universidad, teatro nacional, sede de la bolsa, ópera, museos de arte e historia. La lenta materialización de la suntuosidad del reino del emperador Francisco José es el paisaje cotidiano de su existencia, encauzada hacia la medicina en la universidad ya en 1873. Su formación pasaría también por el Instituto de Zoología de Carl Claus de Trieste y por el hospital de la Salpêtriere de París, gracias a sendas becas que completaron su buen recorrido académico. Después de iniciar su dedicación a la neurofisiología en el Instituto de Fisiología de Ernst von Brücke, en 1882, comienza a trabajar en el Hospital General de Viena y en 1886 abre su consultorio particular.

Ese mismo año se casa con Martha Bernays, originaria de Hamburgo, a la que había conocido cuatro años antes y con quien tuvo cinco hijos. Volvería a París en 1889, para asistir al Primer Congreso Internacional de Hipnotismo, y dos años después se mudó con su familia a la que hoy es su casa museo en Viena, en el número 19 de la calle Bergasse.



Lograría pronto cierto renombre como curador de la histeria, patología que ilustró en su ensayo Estudios sobre la histeria (1895). Cada vez más interesado en “las enfermedades de los nervios”, se fue alejando de la neurología a la vez que llevaba a cabo su “autoanálisis”, de cuya evolución da cuenta la correspondencia que mantuvo con un otorrinolaringólogo berlinés, Wilhelm Fliess, autor de raras teorías sobre la relación entre la mucosa nasal y los órganos genitales. En 1902, el emperador ratifica su título como profesor extraordinario y dan comienzo las reuniones todos los miércoles de la Sociedad Psicológica, origen de lo que sería el movimiento psicoanalítico internacional, oficializado con la creación de la Sociedad Psicoanalítica de Viena y el Congreso de Salzburgo.

Se puede decir que a partir de este momento la vida de Freud y la del movimiento creado por él son una misma. Se unen nombres a la novedosa corriente, como Jüng, que creará filial en Zúrich; y todos, al principio muy entusiasmados y acordes, crean la publicación Anuario de investigaciones psicoanalíticas y psicopatológicas. Duraría poco la buena sintonía en el terreno tan ambiguo e ilimitado del nuevo ideario, y Freud acabaría rompiendo con muchos de sus acólitos, Jüng incluido.

Se tambalean las cosas pero siguen hacia adelante, a pesar también del fantasma de la decadencia definitiva que se cierne sobre la entelequia austrohúngara durante la Primera Guerra Mundial. Su mundo acosado despierta en el psiquiatra el sentimiento del lugar al que en realidad pertenece, y escribe: “Quizás por primera vez en 30 años me siento austriaco y me gustaría dar una oportunidad a este imperio poco prometedor”. La ciudad que había perfilado su existencia iba a dejar pronto de ser importante. Atrás quedarían los días de gloria, de denso e intenso ambiente social, entre las veleidades estéticas de la aristocracia vienesa y el bullir intelectual de las clases medias, entre los movimientos obreros y la gestación de lo que después sería el nazismo. Los judíos no dejaban de ser “emigrantes”, tan integrados por su buena progresión económica como rechazados por ese mismo motivo y por dar pensadores tan particulares y críticos como Freud. Un verdadero escándalo fueron sus teorías sobre la sexualidad, y más aún referida a los niños, para los clanes católicos que regían la ciudad.

El ilustre psiquiatra no era judío practicante y no dejaba a su mujer encender las tradicionales velas en viernes por la noche, como a ella le hubiese gustado, pero tampoco repudió su ambiente religioso de origen. De hecho fue miembro de una asociación cultural judía llamada B’nai Brith, para la que dio frecuentes discursos. Fue una de las tantas actividades que tuvo que abandonar cuando en 1923 se vio afectado por un cáncer del maxilar superior, que le haría pasar por unas 30 operaciones y que le obligaría a usar dolorosas prótesis. En tales condiciones se hallaba cuando los nazis invadieron Austria en 1938 y su propia hija Anna, su eterna cuidadora y posterior continuadora de sus teorías centradas en la psicología infantil, estuvo detenida varias horas. Será su alumna Marie Bonaparte, sobrina bisnieta de Napoleón, con el apoyo del mismísimo presidente americano Roosevelt, quien logre convencerlo de abandonar la capital austriaca e instalarse en Londres, lejos del acoso nazi. Allí moriría un año después, en su casa de Hampstead, hoy sede del Museo Freud, donde se exhibe el célebre diván de su consulta vienesa, inspirador de todo un estilo de ritual médico.


Se iba el personaje pero permanecía la obra. Él mismo había dicho que era autor de la tercera gran humillación de la humanidad: la primera había sido saber por Galileo que no era centro del universo, la segunda descubrir por Darwin que no era culmen de la creación y la tercera haberse enterado por sus escritos de que los hombres no eran siquiera dueños de su mente. La relevancia de su legado y las repercusiones de sus descubrimientos siguen presentes de una u otra manera en las consultas psicológicas de todo el mundo y también en la vida cotidiana, donde la palabra “freudiano” es lugar común de conversación en casi todos los idiomas. Ha dado fruto, sin duda, el ahínco que el buen Sigmund puso en su trabajo incesante y enardecido, siempre muy pendiente de trasmitirlo en libros como Proyecto para una psicología científica (1895), Psicopatología de la vida cotidiana (1904), Tres ensayos para una teoría sexual (1905), Más allá del principio del placer (1920), El Yo y el Ello (1929), Inhibición, síntoma y angustia (1926), El porvenir de una ilusión (1927) o Malestar en la cultura (1930).

Todos sus escritos reflejan la dimensión de su pensamiento y su prolijo cuidado al comunicarlo, presente incluso en los sonoros y atractivos títulos. Así definió el “complejo de Edipo” o desentrañó el misterio de la neurosis, que osó ligar a traumas sexuales, de los que también descifró símbolos en los sueños y en los “actos fallidos”. Y ya no podía parar: el esquema psicológico que había descubierto no tenía por qué limitarse a lo individual, y fue comprobando cómo residía también en la religión, la cultura e incluso el arte. Por todos lados salían a relucir sus candentes nociones de represión, o líbido, o inconsciente, o surperyó, o todos revueltos.


A tanto vértigo de planteamientos y creencias tuvo que darle mil vueltas durante sus diarios paseos por el Anillo, esa Viena monumental que había crecido con él, en los que a menudo se cruzaba con Adolf Hitler, joven artista mediocre y amargado por haber sido rechazado en la Academia de Arte. Era Freud hombre metódico y de costumbres imperturbables. A la 1 en punto pasaba de la consulta al comedor en su casa de la calle Berggasse. Allí ya estaba servido el menú, elegido por su mujer siempre muy al gusto del psiquiatra: a menudo ternera y verduras de temporada, preferiblemente espárragos, alcachofas o maíz. Repudiaba la coliflor y evitaba el pollo. Exactamente a las 2 se ponía uno de sus pocos abrigos (no gustaba de gastar dinero en ropa) y dejaba su gris vecindario para caminar unos tres kilómetros a lo largo del Anillo y otras calles. El ritual diario pasaba a veces por el Museo Histórico del Arte, donde la parafernalia expuesta, ya fuera egipcia, griega o romana, no dejaba de alimentar su deleite en las antigüedades. Muchos días acababa pasándose por alguna tienda del ramo para adquirir algún pequeño tesoro que, con entusiasmo de niño, llevaba al hogar y colocaba debidamente en su enorme colección casera, que ahora se exhibe en su casa museo de Londres. Algún paciente comentó que su despacho más parecía un santuario que una consulta. Era asimismo el decorado que seguramente desconcentraba a los asistentes a las reuniones de la Sociedad Psicoanalítica de los miércoles. Menos mal que después se despejarían en el café Landtmann, toda una institución social situada en el Anillo y donde Freud acudía con frecuencia tras sus paseos diarios. En el neoclásico local, hoy objetivo obligado de turistas, siempre se sentaba en el mismo lugar, con vistas a la gran avenida, delante de un café solo y sosteniendo uno de sus interminables cigarros. La adicción al tabaco era también un rito en sus visitas a otros cafés en boga, como el Griensteidl o el Central, cita de intelectuales de clase media, con atmósferas difusas de humo y de mil ideas.

No era en realidad el doctor una persona mundana y rehuía la cascabelera vida social de la Viena que se celebraba a sí misma. Acaso por no ser vienés puro prefería la verde periferia, allá donde la ciudad era y no era. Así que paso firme en las calles, muy consciente de dónde se dirigía, que acaso fuera la editorial Franz Deuticke, en Helferstorferstrasse, donde los 600 ejemplares de la primera impresión de La interpretación de los sueños tardaron 13 años en venderse. Hoy la librería, como en tiempo de Freud, sigue siendo lugar recomendado para libros viejos y raros. Otro de sus destinos habría de ser la flamante sede de la universidad en el Anillo, que rememora al ilustre estudiante y profesor en un busto de mármol sito en su patio central. Aunque, al no estar el neorrenacentista edificio aún terminado, su graduación tuvo lugar en la vieja universidad, construcción barroca en Dr. Ignaz Seipel Platz, ahora ocupada por la Academia Austriaca de Ciencias. Siguen cumpliendo su función las instalaciones del Hospital General, en Alserstrasse, donde ejerció hasta 1885, aunque no por eso deja de ser avistado desde fuera y con ferviente curiosidad por los turistas enconadamente freudianos. Rastreando la vida de su héroe, estos entregados seguidores no dejarán de visitar el parque que lleva su nombre y le rinde honores en un monumento donde se puede leer una de las jugosas frases del maestro: “La voz de la razón es suave”.


Miguel Mañueco
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El Tigre Siberiano



El tigre de Siberia o de Amur, el felino mas grande del mundo, es el animal mas hermoso y elegante. Aunque se dedica mucho tiempo a la caza fama de carnicero sanguinario es inmerecida . La región que da nombre a este animal esta cubierta de nieve gran parte del año. Su territorio es mas amplio que el de otras subespecies de tigre y con frecuencia emprende largos viajes en busca de comida. Dentro de la región rusa del Amur - Ussuri, los tigres de Amur se concentran en las zona de Primorski Krai y la parte meridional de Jabarovsk Krai. Comparten la densa y húmeda taiga de la zona con otros grandes depredadores como los lobos, osos, glotones, linces y leopardos de la subespecie local (Panthera pardus orientalis), hoy en día muy amenazada, entre los que es el depredador dominante (junto a los osos pardos machos). De hecho, a excepción de los osos pardos, los tigres cazan ocasionalmente cualquiera de los animales anteriores.

No obstante, las presas más comunes de este animal son ungulados, fundamentalmente jabalíes y grandes cérvidos como el sika japonés, el ciervo común y el alce, aún no se conocen casos de personas muertas por tigres de Siberia.


El tigre de Siberia ocupa un territorio calculado en unas 4.000 millas cuadradas. Si las fuentes de alimento son estables, puede mantenerse en un área durante años, pero cuando la comida escasea suele emigrar a zonas situadas incluso a cientos de millas. El macho es un animal solitario que rehuye a otros machos, aunque permite a tigres de ambos sexos cruzar su territorio, es mas tolerante con las hembras, que a veces van acompañadas por sus crías. Tanto las hembras como los machos marcan los limites de su territorio con orina y arañazos en los árboles, pero solo los machos lo defienden contra intrusos del mismo sexo. Protegen especialmente las zonas en comida o las que limitan con el territorio de una hembra.

Los tigres se aparecen en cualquier época del año. La hembra muestra su disposición dejando depósitos de orina y arañazos en los árboles. A veces se ve obligada a recorrer las vastas extensiones siberianas en busca de un macho. Su sello dura 3 a 7 días, durante los cuales se aparea repetidamente con su pareja. Después el macho parte para juntarse coin otra hembra. Tras una gestación que dura entre 3 meses y medio, la hembra pare 3 o 4 cachorros ciegos en una guarida. Durante la crianza la madre rara la vez los deja solos. A las dos semanas abren los ojos y aparecen los primeros dientes . A los 3 meses empiezan a alejarse de la guarida y a comer la carne que su madre les proporciona. A los 5 o 6 meses, cuando concluyen la lactancia, ya la acompañan en sus cacerías. Antes de cumplir el 1er año, los cachorros empiezan a cazar por si mismo. A los 2 años pueden matar grandes presas, pero no abandonan a la madre hasta que tienen entre 3 y 5 años. A esa edad buscan su propio territorio y sus parejas. El tigre de Siberia dedica mucho tiempo a la caza porque solo logra capturar aproximadamente en un 10 % de las presas que persigue. Ataca principalmente a venados y jabalíes, pero también se alimenta de peces. Tras aproximarse a su victima, se abalanza sobre ella desde una distancia de entre 30 y 80 pies para apresarlas por la nuca, manteniendo las patas traseras firmemente asentadas en el suelo.



El tigre de Siberia es una subespecie en peligro de extinción. Se calcula que no quedan mas de 200 ejemplares en libertad; el numero de los que viven en cautiverio es probablemente muy similar.

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